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Julio Bocca – 22/12/2007, 21hs., a cielo abierto en el obelisco diciembre 17, 2007

Posted by El Conde in Bailar, Musical, Salida.
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Entrevista a Julio Bocca

Todo Concluye al Fin

Por La Redacción

 

JULIO BOCCAJulio Bocca pone fin a su carrera de intérprete con una función extraordinaria (Buenos Aires, 22 de diciembre) en la que intervendrán algunas de las figuras invitadas -nacionales e internacionales- que acompañaron al genial bailarín en distintos tramos de su vida.

 

Convidados al escenario, en una megafunción de despedida al aire libre, estarán los clásicos y los populares, músicos, actores, bailarines, todos expresando las distintas facetas de la rica carrera de Julio Bocca.

Cualquier intento de ordenar los hitos de esa trayectoria, debe empezar por la calidad expresiva y la potencia corporal extraordinarias de nuestro compatriota. Es decir, sus dotes de artista incomparable.

Enfocado desde otra perspectiva, Bocca -junto a otros de su generación como Maximiliano Guerra y Eleonora Cassano– protagonizó la ruptura de la matriz cultural en que habitaba el ballet clásico argentino. La sagacidad del bailarín y del equipo liderado por su manager y socio, Lino Patalano, los llevó a arriesgar un marketing más propio del rock, al ballet. Los resultados, marcados por la inalterada popularidad del bailarín en círculos mucho más amplios, son indicadores también del paso de una era a otra, en que el ballet convoca a nuevas audiencias y hasta a multitudes.

A favor, sin duda jugaron también los remozados vientos culturales que llegaron con la democracia a mediados de los años ochenta y el gusto de nuestra sociedad por las personalidades que recogen éxito en el exterior.

Como fuera, esa buena conjugación de talento intrínseco, buen marketing y condiciones históricas favorables llevaron a sostener durante veinte años la convicción de que los argentinos contábamos con “el mejor bailarín del mundo”. Algo así como un Maradona de la danza.

De aquello y de lo que se viene, Bocca dialogó con balletin dance en un intenso reportaje, el último concedido a esta publicación en tanto que intérprete.

 

¿Cómo será el gran festejo al aire libre el 22 de diciembre?

Espero que sea una gran fiesta. Ya han confirmado su presencia para actuar Tamara Rojo, José Manuel Carreño, Manuel Legris. También vendrá Alessandra Ferri con su marido, pero sólo como espectadora. De aquí contaremos además de Eleonora Cassano, Cecilia Figaredo y el Ballet Argentino, con Maximiliano Guerra, el Ballet Estable y una de las Orquestas del Teatro Colón, Tangokinesis (elenco de Ana María Stekelman), Mercedes Sosa, Sandra Mihanovich, Diego Torres, La Mona Jiménez y alguno más que se confirmará seguramente con el correr de los días.

¿Qué fue lo más grato de tu carrera profesional? ¿Qué momento fue el más feliz?

La carrera en si misma ha sido algo gratificante en demasía. Sería injusto elegir un momento en especial, porque estaría discriminando a otros. A lo largo de todos estos años he vivido momentos muy felices y otros no, pero en el saldo que es lo que importa, sólo encuentro satisfacciones.

 

¿Qué te dio y qué te quitó esta profesión?

Me dio infinitamente mucho más de lo que yo pedía y no me quitó nada que no estuviera dispuesto a entregarle a cambio. Estamos absolutamente a mano. Y yo muy agradecido.

 

¿Si volvieras a nacer …. Qué serías?

Quisiera ser lo mismo que soy. Tal vez por aquello de “más vale malo conocido”… pero en realidad, no podría a aspirar a algo mejor, sería demasiado ambicioso de mi parte.

 

Vos protagonizaste la revolución del acceso del público de masas al ballet. ¿Cómo jugaron en esa estrategia las reglas del star system (que normalmente son patrimonio de estrellas de rock o cine)?.

Yo quise desde el comienzo popularizar la danza y todos saben que desde el comienzo nunca me comporté como una estrella del star system. Nunca tuve esos caprichos extraordinarios ni exigí nada descomunal. Siempre traté de ser amable con la prensa, teniendo en cuenta lo corto de carácter que era en ese entonces y la espantosa timidez que me poseía cada vez que tenía que enfrentar un microfono o una cámara. O sea, que si sucedió fue porque tenía que suceder y no creo que tenga nada que ver con esas reglas o estrategias.

 

¿Qué análisis hacés de tu rol como popularizador del ballet clásico en la Argentina?

No hago ningún análisis. Disfruto del resultado final.

 

¿Qué fue lo que te orientó a aplicar al ballet, junto a Lino Patalano, las fórmulas del marketing de la cultura popular?

Esa pregunta debería contestarla Lino Patalano, que es el que sabe sobre el tema y es el que además tuvo que lidiar con mis limitaciones al respecto para poder hacer las cosas como según él deberían ser hechas y que yo a veces no entendía. Por eso siempre preferí dejar ese tema en sus manos y evidentemente lo ha sabido manejar muy bien. Yo recuerdo que cuando nos asociamos, él no sabía nada de nada de ballet pero me dijo: lo único que sé es que tengo algo bueno para venderle a la gente, y si yo estoy convencido de que es bueno, puedo convencer a los demás también. Y parece que lo consiguió. Pero algo sí sé. Que nunca hicimos nada en lo que no creyéramos en aras del marketing o del éxito facilongo. En eso estuvimos siempre de total acuerdo y siempre me dejó intentar e inventar lo que se me ocurriera. Fue un tema de mutua confianza.

 

Desde la conquista de Moscú, lograste romper muchos prejuicios que existían sobre el ballet clásico. ¿Cuáles son los que aún quedan por superar?

El principal prejuicio que queda por superar no es solo contra el ballet clásico, sino más bien sobre la cultura en general, y es el que tienen la mayoría de los gobiernos y de las grandes empresas acerca de que invertir en la cultura es un mal negocio. Conseguir dinero de unos u otros para que te patrocinen es un verdadero desgaste y muchas veces -la mayoría y salvo honrosísimas excepciones- hemos llevado adelante proyectos sin ninguna asistencia económica más que la de nuestros bolsillos. Y como nosotros, muchos.

 

Hubo dos dimensiones en la carrera de Julio Bocca: Una en el ABT y otra en la Argentina (con proyección internacional a partir de la creación del Ballet Argentino). ¿Qué características tuvo una y otra?

La carrera con el ABT me permitió tomar contacto con un repertorio tan vasto y ecléctico como dificilmente hubiera conseguido en otro sitio. Y además el contacto con Misha Baryshnikov me enseñó lo difícil que es dirigir una compañía. Ambas cosas fueron sumamente enriquecedoras y siempre recordaré esos años con mucha alegría y agradecimiento. Respecto a Ballet Argentino puedo decir que gracias a tener mi propia compañía, pude emprender proyectos que de otra manera hubieran sido inviables. Las grandes producciones que creamos para nostros mismos como Kuarahy, El Hombre de la Corbata Roja o Adiós Hermano Cruel no las hubiera podido hacer de otra manera. Tampoco hubiese podido elegir el repertorio que creyera oportuno trabajando en compañías ajenas. Y mucho menos pasear el tango por todo el mundo, como hicimos.

 

A lo largo de estos años fuiste muy discreto en tus opiniones sobre política doméstica norteamericana, al tiempo que muy jugado en tus definiciones sobre la política en la Argentina. Hoy, cerca del retiro, ¿Cómo ves uno y otro escenarios?

Siempre traté de ser prudente para hablar sobre cosas que no conozco o conozco poco. Yo vivi muchos años saltando de un país a otro y eso me dió una visión muy fragmentada de la realidad politica y social de otros países. Pero cada vez que volvía a acá, me daba cuenta que todo seguía igual o a veces peor. Por lo que veía y me contaban. Es cierto que en nuestro país muchas cosas mejoraron, pero es mucho lo que falta hacer, sobre todo en materia de conducción política. En Educación, en Salud, en Cultura. Y sobre todo en fuentes de trabajo. Por otra parte en Estados Unidos están sumamente desorientados y pasando una gran crisis, como es lógico en un país que está inmerso en una guerra tan desquiciada.

 

¿Cuál va a ser tu actividad central en la nueva era que se abre, tras el retiro definitivo?

Continuaré dirigiendo Ballet Argentino, ocupándome de la Fundación y de la Escuela de Danza y Comedia Musical, a la que quisiera elevar al grado de escuela integral, donde además los alumnos puedan cursar estudios primarios y secundarios. Pero eso necesita ayuda gubernamental, por lo que está en veremos. Todo eso después de un buen descanso, claro.

 

¿Qué es lo que no vas a extrañar de la danza profesional?

Lo que nunca me gustó. O sea las clases y los ensayos.

 

¿Cuál va a ser, de ahora en más, la disciplina corporal que vas a seguir? ¿Qué va a cambiar?

No me lo planteo aún. Vamos a ver que pasa y luego decidimos.

 

Como empresario, ¿cuál puede ser el atractivo comercial de producir espectáculos de danza académica -clásica o contemporánea- en la Argentina?

Vengo viviendo de eso hace más de veinte años. Y no me ha ido mal, aunque no tengo la fortuna que mucha gente debe pensar, precisamente por eso. No me quejo. Es lo que sé hacer y es lo que me gusta.

 

El éxito artístico, empresarial, mediático de tus emprendimientos fue producto de una cabal comprensión de que se abría una nueva era. ¿Por dónde crees que avanzará la danza argentina en el futuro inmediato? ¿Cuál va a ser tu rol en esta nueva etapa?

Nosotros pensamos seguir exactamente por el mismo camino, que no quiere decir que carezca de variantes. Iremos viendo, pensando, imaginando. Y probando. Si no se prueba y no se arriesga, todo puede resultar muy aburrido. Tanto a Lino Patalano como a mí nos divierte sorprender. Espero que a la danza argentina le suceda lo mismo.

 

¿Cuál será el destino del Ballet Argentino y de tu Escuela en esta nueva etapa?

Vamos a seguir como hasta ahora, tratando de elevar como te dije el nivel de la escuela a algo más integral. Yo continuaré dirigiéndola junto a Ricky Pashkus. También seguiré al frente de Ballet Argentino con la asistencia de Sara Nieto y de Lidia Segni. Continuaremos invitando a coreógrafos y maestros como siempre. Nada se dentendrá porque yo deje de bailar, al contrario. Conmigo “desocupado” habrá mucho más candombe.

 

¿Se viene Julio Bocca coreógrafo?

Para nada. No está en ninguno de mis planes. Ni en mis fantasías.

 

¿Aceptarías alguna vez un cargo político (en el área de Cultura, en la diplomacia)?

Jamás. Eso sólo está en mis pesadillas.

 

¿Qué consejo o mensaje darías hoy a la danza argentina?

No me gusta dar consejos. Da la impresión de que uno sabe de todo y que está de vuelta de las cosas, cuando en realidad siempre se está aprendiendo. En todas las notas me preguntan lo mismo, con algunas variantes sobre el destinatario. Vos me preguntas por la danza, otros por los consejos a los jóvenes bailarines. A estos últimos yo siempre les digo que es poco lo que se logra sin esfuerzo, sin disciplina, sin una técnica adecuada y sobre todo sin un fuerte compromiso actoral con el rol, sin olvidar un entorno familiar y social propicio para el progreso. En cuanto a la danza en sí misma sólo le pido que siga adelante, mostrándose en el mundo. Yo, desde el trabajo que continuaré haciendo como director de Ballet Argentino y con la Fundación y la Escuela, trataré de poner lo mío para que aquello siga desarrollándose en nuestros bailarines.

 

Fuente: Balletin Dance

Comentarios»

1. L'addio di Julio Bocca | Tangoygotan - noviembre 28, 2016

[…] della scena internazionale. Il tutto vicino all’Obelisco, con entrata libera e gratuita. QUI maggiori info […]


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